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Exdetenidos revelan maltratos y condiciones inhumanas dentro del campamento
tras quedar bajo control del ejército sirio.
• Organismos internacionales exigen supervisión independiente y transparencia
en las investigaciones.
Al Hol,
Siria — La reciente liberación de personas retenidas en el campamento de Al Hol
permitió conocer qué vivieron, quiénes fueron responsables de los abusos,
cuándo ocurrió la intervención militar, dónde se registraron los hechos y por
qué se exige una investigación internacional. Los testimonios narran años de violencia
normalizada.
Los
exinternos afirmaron que vivían bajo hambre, hacinamiento y vigilancia basada
en castigos colectivos. Mujeres y niños eran tratados como presuntos
terroristas sin procesos judiciales. Tras tomar el control, el ejército sirio
ha evitado que organismos independientes inspeccionen la zona.
El
campamento, uno de los más grandes asociados al conflicto con el Estado
Islámico, se había convertido en un punto crítico debido a la mezcla de
civiles, viudas de combatientes y menores nacidos en guerra. La falta de
autoridades legítimas derivó en una estructura informal de control basada en
violencia interna y abusos de guardias.
Human
Rights Watch y otras organizaciones pidieron acceso inmediato al campamento
para documentar violaciones de derechos humanos. Señalan que, sin supervisión
internacional, existe riesgo de desaparición de pruebas clave y de represalias
contra los liberados.